Momentos lagrimita (Semana Retro)

Hay una de cosas que de niños nos hacían llorar: los regalos feos de los reyes, los que nos quitaban el lunch en la escuela, los que nos quitaban los regalos de los reyes… en fin, es una larga lista. Y como ahora andamos nostálgicos, un cortito recuento de escenas brutales para el corazón infantil.

La muerte de Corazón Alegre

La serie de Remi nunca se caracterizó por ser toda alegría. De hecho más bien era lo contrario, pero bien mezclado, porque a pesar de los ojitos aguamieleros de Remi, protagonista, y de las tramas siempre sufridas, los momentos de felicidad al final llenaban nuestro corazón alegre. Y es precisamente la muerte de ese Corazón Alegre, el chango percusionista de la banda de Remi, la que me ocupa en este momento. Y es que es brutal. Lo recuerdo ahora porque literalmente me salió hace poco un disco con estas escenas en una caja de cereal, y aunque no me causó la gracia (desgracia, pue) de antes, sí me conmovió como pocas cosas lo han hecho, con un duración que sólo pocas cosas tienen, porque se tarda, ¡se tarda el desgraciado y nos embarra su sufrimiento! ¡Y el de Remi! ¡Y sigue y resiste y resiste! ¡Y la música, la maldita música! ¡Y uno recuerda en flashback todos los momentos que tuvieron juntos él y su amo y lo ves morirse en sus brazos aún con todo el cariño y… y…! Ahhh… en fin, el que sigue.

La muerte de la mamá de Bambi

Quien diga que la infancia es la época inocente y feliz de la vida, es que nunca la tuvo. No se pueden decir cosas así después de traumas como el de la muerte de la mamá de Bambi. Quien la haya visto lo recuerda: nieve, viento, balas que rozan y ¡zas! Muerte. Hay psicólogos que incluso opinan que no se debería exponer a los niños a estos traumas y se debería vetar Bambi de las videotecas públicas y ponerla en la categoría de Gore o Terror psicológico. Y es que una cosa es, no sé, jugar Gears of War y cercenar miembros de gusanos feos que te importan un pito, pero otra cosa es ver la muerte de un ciervo, chiquito, indefenso. Ninguna muerte se le compara. Ni la de Mufasa, según dicen muchos (y está es mi muy humilde y tristona opinión) porque en esta última el que muere es el padre, el cual tiene mucho menos apego en el mundo animal que la madre. Además Mufasa muere en la sabana cálida y a manos (y patas) de otros animales, en cambio la madre del pequeño Bambi muere a manos de nada menos que el mismísimo hombre, en medio del frío invierno. Aunque las dos son terribles, eso sí. Disney dispuesto a crear una generación de niños emos.

El final de Dragon Ball GT

Hay que admitir que todos hicimos alguna vez un kame hame ha! Todos alguna vez juntamos una genkidama. Y bueno, todos alguna vez pensamos en estos clichés, aunque no supiéramos de niño que significaba cliché, y ahora lo llevamos a un blog. El final de Dragon Ball, no sólo GT en sí, sino técnicamente de toooda la mitología de Gokú, es una de las cosas que vale la pena recordar. Pego duro y sólido, y se nos quedarán grabados todos esas cancioncitas, esas escenas de Gokú desnudo, esas naves, esas espadas, esos peinados y hasta la última evolución de Super-Hiper Alpha Saiyajin Fase 4 y el poder que no podían sacar, pero sacaron. Larga vida a Dragon Ball.

¡Y bien, seguro se la pasaron super, amiguitos! Espérenos en la siguiente edición de la semana retro. ¡Hasta pronto!

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