El Buen Fin (Comentario)

The Good Weekend

El Buen Fin no es el que pasamos con los amigos, en un antro, borrachos, a las cuatro de la mañana. Tampoco es cuando en la pantalla del cine aparece “The End” sobre la escena del beso final. No. Es la iniciativa privada mexicana (junto con el Gobierno Federal) que promueve e intenta reactivar la economía del país. O eso nos quieren hacer creer.

Para empezar, hay que aclarar varias cosas. El Buen Fin, primero que nada, es una copia regionalizada (como todas las “iniciativas” privadas) del Black Friday norteamericano. El Black Friday, sepan lectores no familiarizados con las costumbres anglosajonas, es el último viernes del mes de noviembre, después del Día de Acción de Gracias, en el que las tiendas hacen descuentos heroicos en aras del principio de la temporada de compras navideñas. Es brutal, es capitalista, es norteamericano. Es el Black Friday. Entonces, ¿qué es el buen fin? Los mismo, extendido un fin de semana, en México, un poco antes, sin aparente justificación histórica.

Las razones que tomaron para promover esta iniciativa, dicen, es que quieren reactivar la economía, sacar los productos que ya se están añejando en las tiendas y beneficiar al consumidor, al mismo tiempo que aportan a las empresas. Hay videos y toda la cosa en la página oficial, donde salen mexicanos y mexicanas complacidísimos con tanta benevolencia, hablando en favor de las empresas, pero más que nada, en pro del consumidor.

Pues bien, yo no estoy de acuerdo. Comenzando por el nombre. El Buen Fin es un mal comienzo (jo jo jo). Me parece ligeramente acertado querer unificar visiones y facilitar al consumidor la identificación de ofertas y promociones con un mismo logo que se regará por todas las tiendas, pero el logo es feísimo, está hecho al aventón y el color que sobresalta, rojo, podrá ser bueno para llamar la atención, pero también lastima y es un color que augura la trajedia. Podemos imaginar publicistas discutiendo:

-¿Cómo llamaremos este programa?-

-¡El fin!-

-No, tiene que ser algo que atraiga a la gente. Algo genial, único, sobresaliente, pero sobre todo amigable, noble, pasivo… Ingenioso-

-¡El Buen Fin!-

Publicistas. Eso por el lado del nombre, que bien que mal no importa. Sin embargo, para el consumidor, que debería ser el beneficiado, hay varias desventajas. Una de ellas es que el aguinaldo se lo reparten antes, pero no se lo aumentan. Esto genera nervios y depresión. Suicidio, a veces. Otra, la más importante, es que los descuetos en las tiendas no son malos. Para nada. Todo lo contrario. Son ofensivos, casi de burla. Nada pasa del 30%, y lo peor son las cláusulas: “Sólo en ciertos productos”, “Aplica en compras mayores a 1000… dólares” y la consabida “Aplica restricciones”, que ya es la anulación imprevista de la promoción porque sí. Para el consumidor, el caldo sale más caro que las albóndigas.

Las empresas actúan como siempre, estoicas. Las conversaciones entre el gobierno y los privados debieron ser del tipo “Yo cedo, mientras tu no pidas nada”. El resultado es el que hay a la vista. Hay tiendas que incluso, simplemente dan meses sin intereses. Es más honesto, pero del beneficio al consumidor nadie se acordó.

Con todo, de alguna forma u otra, se reactivara la economía… de las cadenas norteamericanas. El Buen Fin aún no acaba y hay familias que van a las tiendas, encuentran todo caro, pero por no irse sin algo entre las manos, se endrogan. Los descuentos están, pero nadie dice que los precios desde principio de año han subido excesivamente, así que lo que en verdad está comprando uno es la TV al precio de lista de hace seis meses, ni que la garantía no aplica, ni que los cargos a la tarjeta son sobre el IVA, ni que los intereses son acumulables.

Es el Buen Fin.

Un pensamiento en “El Buen Fin (Comentario)

  1. Es la primera vez que entro a tu pagina, y concuerdo con lo que dice tu articulo me parece muy acertada tu opinión y ojalá más personas tomen conciencia de ello, aunque debo decir en honor a la verdad que no todo en “el buen fin” es tan malo, como quiera que sea de esas compras que se llevan a cabo, sale el sueldo y las comisiones de los empleados de sendas tiendas, quienes a su vez gastan ese dinero en otros productos y/o servicios; Bien que mal es algo que la economía de este país acepta (no quiero decir que necesite), aunque sea como paliativo mientras tanto…
    mi recomendación si tu me lo permites:
    -revisar bien las condiciones de compra.
    -no renovar artículos que no sean necesarios.
    -comprar artículos que sean de larga duración (sala, televisor, comedor, lavadora, etc.)
    Gracias

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