Daft Punk: RAM y comentarios para terminar con el hype

daft punk starship

En la nave.

Los viejos y los sabios suelen repetir constantemente que en sus tiempos las cosas estaban mejor hechas, duraban más y no se hacían tan rápido. En esta idea, por supuesto, reside otra que es la de que la velocidad de una acción es inversamente proporcional a su calidad. Esto, creo, suele ser cierto en muchos casos, específicamente en el campo de la subjetividad periodística: una opinión apresurada no es necesariamente la mejor por ser una primicia, ni mucho menos, sino que más bien suele pecar de mal informada y de estar alimentada por una necesidad de  atención.

Ya Joselo Rangel señaló esto en su columna del viernes 28 de junio en el Excelsior (y de hecho a propósito del mismo disco, Random Access Memories): ¿Como puede un reseñista musical emitir un juicio supuestamente serio sobre una obra que no ha oído más que un día? Porque bueno, es cierto que el reseñista es como el catador de vinos, que de sólo una probada puede saber a grandes rasgos las características de un producto (esto gracias a la experiencia resultante de años de degustación) pero hasta el catador sabe que un buen trabajo de juicio conlleva un tiempo considerable, así como un vino tiene que dejarse añejar para sobresalir.

Es entonces que la explicación a esta breve introducción aparece: decido reseñar RAM de Daft Punk hasta ahora que, creo, ha cuajado lo suficiente en mis oídos, a pesar de que siento que todavía es prematurísimo. El llamado hype ha pasado en gran medida y es aquí que puedo dar una opinión, si no mejor, sí más completa y desprovista de oportunismo.

Vamos a ver. Primeramente, el veredicto: RAM es un disco genial. Es el disco que más me ha gustado en lo que va del año. De entre todos sus tracks, en los que aunque hay altibajos se mantiene sublimemente tanto la atmósfera como la calidad, se encuentra una de las que considero es una de las mejores canciones que nos ha dado la música moderna. ¿Es el disco del 2013? Muchos lo considerarán así. ¿Es el mejor disco de Daft Punk? Quizás. Parece ser el más trabajado y será quizás el que tenga mayor influencia en la lejana posteridad. Personalmente prefiero a la fuerza de Human Afrer All, pero si tuviese que elegir un segundo lugar, sin duda sería este.

Ahora bien, vamos a ver. Antes de explicar por qué Discovery me parece absolutamente importante y trabajado pero no me gusta tanto como sus dos últimos materiales, me gustaría hablar sobre RAM en sí.

Desde el principio RAM lo tiene todo: una canción abridora que explica musicalmente todo el concepto, una balada lenta y pegajoza, una canción casi espiritual y así hasta el final. Cada canción conecta armónicamente con la siguiente (de donde entre los trazos más notables son los de Giorgio by Moroder a Within y de Touch a Get Lucky), lo cual significa que el disco es un continuo, pero también funciona individualmente que te vuelves loco de la forma en que resolvieron cada pieza; nada es incoherente.

En una entrevista, los robots mencionaban que uno de sus grandes referentes fue Dark Side of the Moon de Pink Floyd y eso se puede palpar en lo conceptual, y así como los progresivos tomaban elementos de la música barroca y romántica (más de la escuela rusa que de otra) DP agarra el minimalismo: son un grupo minimalista. ¡Y de qué forma! Básicamente es lo que los ha hecho exitosos. El mejor ejemplo de esto es Lose Yourself to Dance, una canción brutal que ya ha aparecido en radios y ni ha salido como sencillo, por lo que imagino que cuando lo haga el golpe será igual de abrupto que el de Get Lucky. Lose me parece el mejor ejemplo de RAM: un funk pegadizo, sentimental, lleno de robots y progresiones divertidas; aplicando procedimientos minimalistas a una base de funk lograron generar una pieza sublime. La voz de Pharrell Williams rosa a Michael Jackson pero aún con distintivo propio, es apenas perceptible. Y vuelvo a resaltar: es una canción minimalista.

Una oda al minimalismo, el glamour incomprendido, etc.

Uno de los grandes problemas a los que se enfrenta cualquiera que quiera reseñar DP son sus propias bases musicales: si es un escucha que suele poner electrónica, encontrará en DP un elemento de lo más interesante, pero no por ello genial. Los robots se han caracterizado por no seguir las tendencias de la música actual (lo cual no los hace ni mejores ni peores), sino por retomar y llevar al perfeccionamiento expresiones musicales de los 80-90s. Eso en la industria suele ser respirable pero, para el crítico, ya se sabe, el estancamiento suele ser pecado. Pero lo que resulta más conflictivo aún es que muy pocos críticos han sabido ver la parte musical profunda de DP, este minimalismo reiterado: en Homework, su primer LP, estaban recreando con ritmos experimentos sonoros del tipo de los que sólo Phillip Glass hacía melódicamente: la repetición del sonido como manifiesto, la estructura que en sus escasas variaciones encuentra una respuesta totalmente participativa del oyente. De eso se trata su minimalismo. Human After All es una obra que expresa esto de forma terminante: la repetición robótica, totalmente intencionada, como declarativa de los límites palpables de la música electrónica. No puede haber mucho más después de eso.

Retomando a los críticos, la culpa de su incomprensión no se debe a estos primeros, sino a que cuando DP irrumpe en la escena, lo hace pisando las pantanosas aguas del Pop. Por supuesto que esto los catapultó comercialmente pero en apreciación artística los dejó un poco a un lado, los bajó, por momentos, al nivel de los DJs vulgares, que nunca han entendido que es ni el minimalismo ni los manifiestos.

Aquí es donde entra Discovery, en el punto más crítico de su ascenso mediático. En resumidas cuentas, es una carta de amor a las últimas dos décadas de la música popular estadounidense desde una perspectiva actual: lo mismo que si alguien escribe una carta a un viejo y quiere que quede perfecta, lo más probable es que la redacte en computadora y la refine digitalmente. DP llevaron a la perfección expresiones musicales: la balada de amor perfecta, la canción de fiesta, la de pista de baile, la canción melancólica definitiva. Todas las pistas estaban perfectas pero tenían la suficiente cantidad de ingenio y sentimiento para no sentirse plásticas, no totalmente. ¿Y qué pasó? Que mediáticamente fue un álbum al que no le pudo ir mejor, pero artísticamente quedó cargado con la espina de “esto es muy comercial”, lo cual yo creo que es injusto.

Discovery tiene entre todo, estructuras barrocas (en Aerodynamic, por ejemplo) funk y jazz progresivo, lo cual no necesariamente lo hace mejor, pero es que creo que son de los pocos grupos que han logrado conjuntar estos elementos en una obra casi universalmente disfrutable, en un lenguaje que corresponde a una expresión contemporánea y que por tanto lo vuele susceptible (y en la práctica lo es) a la difusión masiva, y además que lo han hecho con perfecto conocimiento musical y han innovado, técnica y conceptualmente y eso, yo creo que es de alabarse. Pero es saturante, empalagoso.

Human After All, sin embargo, llega a lo más alto por su destreza compositiva para definir la identidad sonora de un grupo (pocos pueden presumir tener tanta identidad como Daft) y para transmitir esa sensación sinfónica de poder, descomposición, locura y hartazgo en sólo diez tracks. Es un disco muy poderoso pero no meloso ni complaciente: su escucha requiere atención y ánimo.

Y finalmente llega RAM que los eleva conceptualmente, les da reto y les intenta quitar la etiqueta de electrónicamente artificiales.

Por supuesto que he dejado muchos puntos fuera y para no hacer más largo esto ya no escribiré tantas cosas más (como que Giorgio by Moroder, una oda a la vida dedicada a la creación que toma como ejemplo a Moroder, me parece una de las mejores canciones que se han hecho en lo que va del milenio) sino que simplemente concluiré con que RAM me parece fantástico porque es más Daft Punk, salidos un poco de los circuitos hacia lo analógico para brindarle un color artesanal a su música, y porque tiene mucho corazón y espontaneidad. Las reseñas, de hecho, no debieran de ir más allá, pero los seres humanos tenemos una capacidad innata por querer decir demases: a la gente le gustan los perros y casi no los entiende, pero quiere entender al arte y casi no le gusta.

En sus sillones.

Si tuviese que dar puntos malos del disco sería tibio, pero podría: la inclusión de Pharrell Williams, por ejemplo, puede percibirse como un remedo consolador de Jackson, como ya mencioné, pero a parte de ser necesaria, es bastante original y llega a destacar, aunque sea un poco. El otro Williams, Paul, compuso dos canciones que han sido el sino de la decepción de muchos críticos que argumentan que están fuera de lugar. Esto, creo, no puede aplicar para Touch, puente magistralmente ejecutado y colocado entre dos bloques muy sólidos y esquemáticos (Get Lucky y Lose, las canciones de Pharrell) que de estar juntos generarían un sobrepeso. Touch es libre y alivia. Sin embargo Beyond me parece extraña aún; tal vez hubiese sido mejor ponerla en otro lugar, no lo sé, pero no me termina de convencer dentro del disco, siendo que por si sola resulta una gran canción. Creo que en este sentido los colaboradores se sienten demasiado y suele llegar a cansar la idea de pasear entre estilos diferentes y ligeramente inconexos con cada pista, pero afortunadamente el orden de las mismas es otra bendición que arregla esto.

Por último me gustaría mencionar que el principal problema del disco fue la saturación de información del mismo en los medios. La campaña de publicidad (demasiado genial a mi parecer) casi supera en genialidad al disco y le dio demasiado peso que no pudieron aguantar los que no entienden nada de mercadotecnia, que argumentaban que el disco prometía demasiado (quien se tragó el hype tiene la culpa, el publicista nunca pondría “ah sí, es otro disco de los franceses que está bueno pero no es nada nuevo”). Comercialmente, claro, fue un éxtasis. Y el disco en sí rinde cuentas, cumple pero no es la octava maravilla: es el perfeccionamiento de una idea general de la música setentera-ochentera.

Y claro que de esto también hay más pero nada demasiado relevante, así como esta reseña. Mi veredicto es sólido pero así también las ideas que me dejan este álbum y todo lo que de ha oído de él: todo indica que es un buen vino y le falta añejarse.

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